miércoles, 19 de febrero de 2014

Hermanitos!


jueves, 13 de febrero de 2014

La comunicación con nuestros hijos..

Si quieres que tu hijo comparta contigo su vida, comparte con él también la tuya.
La comunicación con nuestros hijos, la que echamos de menos cuando estos son adolescentes y se aíslan en su cuarto respondiéndonos con monosílabos, se gesta desde que son pequeños.
No solo preguntándole cómo le ha ido el colegio, que notas ha sacado, qué ha comido o qué problemas ha tenido. Por supuesto que esto está bien. Pero no solo… La comunicación se da cuando dos personas comparten algo y no solo cuando una pregunta, por más que sepasescuchar.
Se gesta cuando le explicas cómo te ha ido el día. Cuando le describes, de forma adaptada a su edad (sin trasmitirles preocupaciones pero sí curiosidad y ganas de participar), los problemasque te has encontrado y cómo los has resuelto o piensas resolverlos; las cosas que te han salido bien: cómo te has sentido cuando has discutido con tu compañero o cuando te han dado lasgracias; lo mejor y lo peor de tu día…
Se trata de despertar en ellos la necesidad de escuchar y de interesarse por los demás.Compartir con ellos tu día a día será el modelo que utilizarán para compartir el suyo.
Cuando llegues a casa, cuando lo recojas en el colegio…, no empieces con interrogatorios. Comienza con un “¿Nos contamos cómo nos ha ido el día? ¿Quién empieza? ¡Tengo muchas ganas de explicarte cómo me ha ido hoy…!


¡Adiós pañales!

Dejar los pañales es todo un logro para tu bebé, pero para que pueda hacerlo satisfactoriamente necesita de tu apoyo. Aquí encontrarás algunos consejos que te doy desde mi experiencia como madre.
Dejar el pañal es un hito muy importante en la vida de tu bebé, es parte de su desarrollo y crecimiento. Lo que debes saber es que antes que esto suceda te entregará ciertas señales que indicarán el momento adecuado para poder incentivarle y apoyarle para dejar atrás esa etapa.

Cada bebé tiene su tiempo

En primer lugar debes tener en cuenta que todo bebé tiene sus propios tiempos. Olvídate de comparar a tu bebé con otros, todos los niños maduran a diferentes edades, por lo que si el bebé de tu amiga dejó los pañales y el tuyo no lo ha hecho, no quiere decir que algo anda mal, simplemente no es su tiempo para hacerlo.

También puede que escuches a muchos decir que es mejor comenzar con esta tarea en primavera o verano, sin embargo, muchos niños aún en invierno comienzan a dejar los pañales por iniciativa propia. Como decía: cada bebé tiene sus propios tiempos, aprende a respetar pacientemente este hecho.

¿Cómo reconocer si mi bebé está listo para dejar el pañal?

En mi experiencia, si tu bebé está listo para decir adiós al pañal, te mandará algunos mensajes de manera cotidiana que debes estar preparada para leer:
  • Camina solo. Lo primero que debes tener en cuenta es que si tu bebé está listo para dejar el pañal, debe ser capaz de desplazarse solo para poder llegar a tiempo al baño.
  • Manifiesta estar incómodo con el pañal. Aunque el lenguaje verbal no sea muy claro, tu bebé te da a entender que se siente incómodo con el pañal sucio.
  • Pasará por 3 etapas. En primera instancia demostrará estar totalmente incómodo con el pañal sucio, luego pasará a la segunda fase en que avisará que se está mojando y finalmente logrará anticipar el hecho (expresándose de diferente manera).

¿Cómo ayudar a mi bebé en esta etapa?

Una vez que tu bebé atraviesa las etapas antes descritas, es el momento para aplicar algunos "trucos" que pueden ayudarle en esta etapa de desarrollo. Déjame compartir contigo algunos de los trucos que yo apliqué cuando mi hijo estaba dejando los pañales, quizás puedan servirte a ti en esta cruzada:

1. Compra un orinal (bacinica) infantil de colores o bien de algún dibujo animado que le guste a tu bebé. Hazle saber que le pertenece y propicia que se familiarice con él. Hoy podrás encontrar bacinicas con música, formas divertidas, de colores y todo lo que imagines.

2. Separa ropa para este proceso. Vivir esta etapa es algo cansado. Tienes que saber que tu hijo ensuciará más ropa de lo normal, por ello te recomiendo que apartes algunas prendas que él pueda usar durante este proceso. No vale la pena que gastes dinero en ropa nueva si en los primeros días de este aprendizaje solo durará un par de minutos puesta y limpia.

3. Guíalo. Esto es una experiencia nueva, desconocida y que puede resultar aterradora para muchos niños. En mi caso, mi hijo no lograba entrar al baño, por lo que tuvimos que recurrir a métodos muy ingeniosos para que se sintiera seguro en este lugar. Muéstrale el paso a paso: desde bajarse la ropa, hasta cómo sentarse sin sentir miedo.

4. No lo regañes. Habrán días más difíciles que otros, pero deberás cultivar la paciencia. Si regañas fuertemente a tu hijo por no llegar a tiempo al baño, lo más probable es que no puedan realizar fácilmente esta tarea juntos y tengan que comenzar a batallar con otros problemas. Recuerda que es un periodo muy importante en su desarrollo, en el cual él aprende a tener control sobre sí mismo. Anímalo en lugar de regañarlo y verás como se siente cada vez más seguro.

5. Elógialo. Cada vez que logre ir al baño, dile que lo ha hecho estupendo, que es un niño valiente y grande. Haz todo lo posible para que sienta que lo que le está sucediendo es muy bueno. Cultiva su autoestima.

6. Cuando salgas de casa, lleva una muda. Mientras aprende a ir al baño, no puedes quedarte en casa todo el día. La rutina sigue, por eso es importante que prepares un bolso con ropa de cambio para él, por si ocurre algún "accidente".

Es muy importante que tengas en cuenta que si acaso el proceso no resultó exitoso una vez, no debes deprimirte: los accidentes ocurren siempre y con amor de madre podrás intentarlo cuantas veces sea necesario. Lo importante es que tu bebé sepa que cuenta con tu apoyo en todo momento. Poco a poco tu hijo se irá haciendo un experto en el tema y comenzará a ser más independiente, así que ¡a disfrutar!
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¡Ya soy mamá! ¿y ahora que hago?

Cuando la cigüeña toca nuestra puerta la alegría es inmensa; sin embargo la noticia de ser madres puede ocasionar sentimientos encontrados ¿Estás preparada para cumplir este nuevo papel?
Siempre hay mucha emoción y algarabía en una familia con la noticia de la llegada de un bebé. Y cuando se trata del primer hijo, con mayor razón. Entonces nos preocupamos por tener todos los controles médicos, realizar actividades de estimulación prenatal, comprar la ropita, elegir la decoración del dormitorio, conseguir la cunita y un sinfín de artículos que garanticen el mejor de los recibimientos. Sin embargo, muchas madres primerizas se olvidan de otros aspectos de igual o mayor relevancia cómo prepararnos psicológica, emocional, física, mental e incluso económicamente para recibir a nuestro angelito en casa. Para ello, te comparto los siguientes consejos:
  • Estar conscientes de lo que se aproxima. Muchas veces las futuras madres estamos tan ensimismadas en los cambios físicos que se producen en nuestro cuerpo y en el desarrollo mes a mes de nuestro retoño, que dejamos de lado esos otros factores. Ello no es malo, sólo hay que tener cuidado de que dejemos de prestar atención a nuestra preparación en esos otros aspectos; hay otros temas que complementarán nuestros deseos de ser buenas madres, porque nadie nació sabiendo, pero en el camino vamos aprendiendo y es mejor hacerlo antes de que el bebé llegue a nuestro hogar.
  • Buscar información. En este sentido, se hace necesario informarnos mejor sobre los cuidados de un recién nacido, como ¿Qué hacer si sufre de cólicos de gases? ¿Qué alimentos puedo comer durante la lactancia? ¿Cómo producir más leche materna? ¿Cómo limpiar el cordón umbilical? ¿Qué medicamentos básicos debe tener nuestro botiquín? ¿Qué hacer si sufre de escaldaduras o estreñimiento? y otras cuestiones que nos ayudarán a sobrellevar mejor esta etapa.
  • Escuchar a quienes saben. Las respuestas a estas interrogantes la podemos encontrar en diversas fuentes, consultando con una profesional (pediatra), escuchando la experiencia de otras madres, pidiendo consejos a nuestra progenitora y abuelas; así como informarnos en libros y en páginas especializadas en Internet sobre todo lo concerniente al cuidado de un recién nacido.
  • Recordar que el estrés nos ciega. Ello nos ayudará a disminuir el estrés cuando el bebé ya esté en casa, a interpretar mejor sus necesidades y a tener una mejor relación madre-hijo y esposo-esposa, porque el hecho de no estar preparados puede ocasionar estrés, conflictos y peleas en la pareja; además de frustración y depresión en la madre por no poder satisfacer las exigencias del nuevo integrante de la familia.
  • Prepararnos. Ser madre es un gran honor, una bendición, un privilegio y si es nuestra primera vez será la experiencia más maravillosa e inolvidable de nuestras vidas, pero si no estamos preparadas para asumirlo de forma responsable, podría tornarse, llegado el momento, en una completa odisea y un caos; pues también es sinónimo de servicio constante que puede llegar a ser agotador y desalentador para una primeriza.
Finalmente, estar bien informadas sobre las necesidades básicas de un recién nacido nos va a permitir llevar esta etapa con más tranquilidad y serenidad, y compartir nuestra función de madres con el trabajo y otras tareas de la casa, sin descuidar nuestra relación de pareja, pues ser padres no significa anularnos como personas ni como amantes y compañeros. Más bien todo lo contrario debe ser una ocasión más para compartir e intercambiar roles en el cuidado del bebé e incrementar la comunicación, el amor y la afinidad con nuestro esposo.
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domingo, 9 de febrero de 2014

Aprende a hablar el idioma de las emociones.

Lo queramos o no, para suerte o para desgracia, somos las personas que MÁS influimos en la vida de nuestros hijos. Lo que les trasmitimos (que no es solo lo que decimos) va directo al corazón. Con 4 o con 17 años.
Cuando le sobreproteges (no puedes hacerlo tu solito, cariño, papá te ayudará…), cuando le hablas con ironía, cuando le prohíbes o castigas. Por supuesto, cuando le gritas o insultas, tu mensaje no atraviesa sus oídos, como te ocurre a ti.
Tu mensaje hace un recorrido diferente y aterriza en su corazón. Y desde allí, el escucha con total claridad el eco de tu mensaje: me necesitas para hacer bien las cosas, no serás capaz, es más valioso mi tiempo que tú…
Con la mejor intención (corregir o ayudar a los hijos), los peores resultados (desgaste emocional para ellos).
Muchos ¡muchísimos! comportamientos de nuestros hijos se explican por la comunicación poco adaptativa en el hogar. Ya no se trata de falta de cariño. Ni de preocupación. Ni de ocupación. Se trata de una comunicación poco asertiva y comprensiva con las necesidades emocionales de los demás. De los hijos. De la pareja. Incluso con nosotros mismos.
Dedica un tiempo a reflexionar cómo es la comunicación de tu familia. Es así de sencillo: aprende a hablar de corazón a corazón.
Aprende a hablar el idioma de las emociones.¡Es el único que entiende tu hijo!